Yo estaba en el medio giraban las otras en corro, y yo era el centro. Ya el corro se rompe, ya se hacen estado los pueblos, y aquí de vacio girando sola me quedo. Cada cual quiere ser cada una: no voy a ser menos: ¡Madrid, uno, libre, redondo, autónomo, entero! Mire el sujeto las vueltas que da el mundo para estarse quieto.
Yo tengo mi cuerpo: un triángulo roto en el mapa por ley o decreto entre Avila y Guadalajara, Segovia y Toledo: provincia de toda provincia flor del desierto. Somosierra me guarda del Norte y Guadarrama con Gredos; Jarama y Henares al Tajo se llevan el resto. Y a costa de esto, yo soy el Ente Autónomo Ultimo, el puro y sincero. ¡Viva mi dueño, que, por ser algo, soy madrileño!
Y en medio del medio, capital de la esencia y potencia, garajes, museos, estadios, semáforos, bancos, y vivan los muertos: ¡Madrid, Metropol, ideal del Dios del Progreso! Lo que pasa por ahí, todo pasa en mí, y por eso funcionarios en mí proletarios y números, almas y masas caen por su peso; y soy yo todos y nadie, político ensueño. Y ese es mi anhelo, que por algo se dice «De Madrid, al cielo».