Por el sol que naciendo esclarece, Carabobo tu heroico blasón, la altivez de tus hijos ofrece velar por el suelo que patria nos dio.
Renombre son tus páginas, segura prez tu brazo, cadenas tu regazo, ¡magnífica región¡ No esclava de la púrpura, radiando hermosa y libre, del pecho salga y vibre autónoma tu voz.
Absorta, entre relámpagos, miró mitad del globo, del trueno, “Carabobo”, ¡nacer la libertad¡ Allí la sien olímpica del lauro coronada, allí la patria alzada sobre el heroico altar.
De aquella raza indómita que dio los lidiadores, egregios redentores, ‘oh, Tierra’, es tu valor; regalo de la pródiga, gentil naturaleza, tu cielo, tu riqueza, tus gracias y tu sol.
Te prestas el ardor bélico aliento poderoso;
la ciencia, su reposo; la fama, su sitial; y el laborioso músculo, nutrido en la fatiga las mieses de la espiga reporta a tu heredad.
Libertadora cólera, potente armó su diestra; de la inmortal palestra ¡tú tienes el laurel¡ Inerme bajo el lábaro de austero patriotismo, en las luchas del civismo, tu espada sea la ley.
No más el hierro bárbaro de la civil contienda, ni la expiatoria ofrenda de sangre fraternal: Cuando tu noble espíritu anhele, active o ame, a consagrar te llame el culto de la paz.