Bajo un hermoso y dulce cielo guaraní Reluce eterna la aurora feliz, En la esmeralda de tu selva como el mar, Hay cien caminos de un mágico rubí.
Bajan las aguas del gran río elemental, Sobre tu flanco maduro el sol Sangra vibrante de la corazón de espresura Es un misterio impenetrable en la noche azul.
Misionerita, Mi corazón canta, Endechas tiernas del rendido amor, En el homenaje a tu heroica tierra, Dejo el acento de mi corazón, Tiembla en el pecho de tu vos el canto, Con suave guitarra, la dulce ilusión, Es hechizo que regalas a los vientos Que te arrullan con ternura en tu esplendor.