Dulce Patria, recibe los votos con que Chile en tus aras juró que o la tumba serás de los libres o el asilo contra la opresión.
Ciudadanos: el amor sagrado de la patria os convoca a la lid: libertad es el eco de alarma la divisa: triunfar o morir. El cadalso o la antigua cadena os presenta el soberbio español: arrancad el puñal al tirano quebrantad ese cuello feroz.
Habituarnos quisieron tres siglos del esclavo a la suerte infeliz que al sonar de sus propias cadenas más aprende a cantar que a gemir. Pero el fuerte clamor de la Patria ese ruido espantoso acalló y las voces de la Independencia penetraron hasta el corazón.
En sus ojos hermosos la Patria nuevas luces empieza a sentir y observando sus altos derechos se ha encendido en ardor varonil. De virtud y justicia rodeada a los pueblos del orbe anunció que con sangre de Arauco ha firmado la gran carta de emancipación.
Los tiranos en rabia encendidos y tocando de cerca su fin desplegaron la furia impotente, que aunque en vano se halaga en destruir. Ciudadanos mirad en el campo el cadáver del vil invasor...; que perezca ese cruel que el sepulcro tan lejano a su cuna buscó
Esos valles también ved, chilenos, que el Eterno quiso bendecir, y en que ríe la naturaleza aunque ajada del déspota vil Al amigo y al deudo más caro sirven hoy de sepulcro y de honor: mas la sangre del héroe es fecunda y en cada hombre cuenta un vengador.
Del silencio profundo en que habitan esos Manes ilustres, oíd que os reclamen venganza, chilenos, y en venganza a la guerra acudid. De Lautaro, Colo-Colo y Rengo reanimad el nativo valor y empeñad el coraje en las fieras que la España a extinguirnos mandó.
Esos monstruos que cargan consigo el carácter infame y servil, ¿cómo pueden jamás compararse con los héroes del Cinco de Abril? Ellos sirven al mismo tirano que su ley y su sangre burló; por la Patria nosotros peleamos nuestra vida, libertad y honor.
Por el mar y la tierra amenazan los secuaces del déspota vil pero toda la naturaleza los espera para combatir: el Pacífico al Sud y Occidente al Oriente los Andes y el Sol por el Norte un inmenso desierto y el centro libertad y unión.
Ved la insignia con que en Chacabuco al intruso supisteis rendir y el augusto tricolor que en Maipo en un día de triunfo nos dio mil. Vedle ya señoreando el océano y flameando sobre el fiero león se estremece a su vista el íbero nuestros pechos inflama el valor.
Ciudadanos, la gloria presida De la Patria el destino feliz, i podrán las edades futuras a sus padres así bendecir. Venturosas mil veces las vidas Con que Chile su dicha afianzó. Si quedare un tirano, su sangre de los héroes escriba el blasón.